martes, 30 de noviembre de 2010

Se suponía que B. y yo habíamos compartido una casa, y un día dejamos la casa y nuestras pertenencias para hacer cada una su propia vida. Tiempo después, regresamos a la casa abandonada, y mientras mirábamos las cosas, le dije a B. que se llevara lo suyo a su casa, y ella se dio a la tarea. Le hice notar cómo unas papas peladas que había dejado en agua en un recipiente estaban conservadas.

lunes, 8 de noviembre de 2010

Entramos en la casa que dejamos de rentar. La llave ya la había entregado a su dueña. Pero quedaba pendiente llevarnos cosas que habíamos dejado ahí. Al parecer nadie aún habitaba la casa, pero estaba en ese proceso, y al ir recogiendo nuestras pertenencias veíamos los cambios realizados, el nuevo color en las paredes, las cortinas. Inspeccionábamos todo con el temor de que en cualquier momento alguien entraría y nos descubriría in fraganti.

"Soñar es ya despertar". María Zambrano