domingo, 27 de abril de 2008


La tía E. falleció repentinamente: presión alta; muerte silenciosa. Sentimientos de extrañeza y orfandad me invadieron. En el funeral - en casa de mi abuelita, que en ocasiones se volvía un lugar muy distinto, colocaron cuadros pintados al óleo en las paredes de la escalinata a la planta alta-platiqué con mi mamá sobre el qué iba a pasar a continuación. Bajo el porche, alguien me habló de fantasmas que rondaban el terreno familiar.

*Por la mañana desperté con un leve dolor de cabeza.

sábado, 12 de abril de 2008


Frente a la vitrina, en la casa de mi mamá. Me acompaña Juan, y saco del cajón un fajo de billetes y lo cuento una y otra vez fallidamente hasta que cansada lo dejo de nuevo en el mismo lugar. Me voy al mandado pero me quedo con aquel pendiente de no saber la cantidad exacta de dinero con que cuento.









En el descanso de la escalera me topo con una joven muy bonita. No nos cruzamos la palabra en la oficina. Ella está embarazada y la veo radiante. Platicamos.



Estamos en una casa, en un cuarto, donde hay camas individuales por doquier. Ignoro qué hacemos ahí, sólo sé que hay algo que no marcha y que de un momento a otro tenemos que abandonar el lugar. Temor y curiosidad van de la mano cuando ya en el pasillo miramos la puerta entreabierta: algo, alguien saldrá; quién sabe.




domingo, 30 de marzo de 2008

Al intentar hacer el amor con J., varias cosas nos lo impidieron. Estábamos en un cuarto de la casa de mis tías, en Álamo, y no había puerta; un pariente nos dijo que mínimo, pusiéramos una cortina. Mientras tanto, subí las escaleras y al paso me llamó la atención un libro. Lo abrí y entre sus páginas había una carta con extensión de una cuartilla. Pensé, por el estilo, que el autor era Parra, pero no, al final de la carta no había signante. Regresé de nuevo a la cama y le pregunté a J. si era de él la carta, me dijo que sí. Al siguiente instante ya estábamos en la misma cama pero en una banqueta x de Xalapa, casi podría afirmar que en una de esas banquetas irregulares de Circunvalación; por cierto, teníamos ya cobijas. J. hablaba en la carta de un viaje a Veracruz, y le pregunté por éste. Además, le dije que en el comienzo del segundo párrafo algo no funcionaba. Y al otro instante, nos encontramos en una calle no pavimentada, donde una niña nos ofrecía cheetos, y nosotros le ofrecíamos papitas. La niña no estaba sola, en la esquina de la cuadra, la abuela no la perdía de vista.




Frente a mí un alto y extenso puente se erguía; sufro de vértigo, pero tenía que cruzarlo. El puente era de hojas metálicas. Casi a la mitad del puente me topé con dos jovencitas. Se rieron de mí, pues iba de plano a gatas, como cuando subo las escalinatas de las pirámides. Me detuve a platicar un rato con ellas; y aunque trataba de no mirar en esa dirección, fue en vano, en varias ocasiones mi mirada se sumió en ese enorme hueco que había en un extremo: faltaba una hoja metálica. Dije adiós a las jovencitas y miré el final del puente, mi meta, mi más allá.

jueves, 6 de marzo de 2008

SUEÑO DEL 06 DE ABRIL DE 2008. MAÑANA










En Alamo, de visita en casa de Malena. En las paredes de la sala hay cuadros con motivos infantiles, y sucede en un momento en que me dejan sola, que las caricaturas salen de sus cuadros para meterse en otros. No digo nada. Pero cuando voy al baño y algo o alguien me desplaza con todo y taza hasta la sala, sorprendo a Malena y a las niñas. Aun después de contarle lo sucedido, mi hermana se muestra escéptica. Bedil echa un vistazo a los cuadros.




Un licenciado me aborda en Garizurieta y me presenta a un grupo de jóvenes abogados que se incorporan a su despacho. Por lo que dice, yo soy su mano derecha; mientras tanto, no deja de ser incómodo el escrutinio de los jóvenes. Nos encaminamos a la casa de Malena. Me inquieta saber que soy litigante. En un cuarto a modo de despacho, el licenciado escribe algo en el pizarrón, y en otro instante ya es una mujer la que está terminando de escribir la palabra "adrede", que sirve como pretexto para cantar una canción que la incluya. La mujer tiene una linda voz.
*Antes, hubo otros sueños; queda una sensación como la de haber volado. Pero no me quedé con ninguna imagen.



























sábado, 1 de marzo de 2008

SUEÑO DEL 27 DE FEBRERO DE 2008


Una compañera y yo teníamos que viajar a Puebla o a una ciudad cercana. Yo le dije que fuéramos a la central de autobuses, pero ella propuso mejor viajar en avión, pues teníamos que llegar lo más pronto posible. Así que nos dirigimos al aeropuerto. Era una línea económica. Hubo un contratiempo. Ya estando en el avión esperamos otro rato más. Había una alfombra color caqui con migajas de galletas "arcoiris".

sábado, 12 de enero de 2008


En la casa de Alamo estábamos conviviendo. Malena y Bedil estaban con las niñas en la planta baja con mi mamá y los niños, pero entre todo el bullicio reparé de pronto en la presencia de un extraño, quien estaba en el cuarto de arriba, sentado en una de las camas individuales platicando con Carlos. Era un hombre de unos 40 años, algo rellenito y de rostro afable, que miraba su entorno con un aire incómodo o más bien como de aquel que quiere absorber toda la información para acoplarse más rápido a sus circunstancias. ¿Y tú quién eres?, le pregunté. "El novio de tu hermana", me respondió.Y siguieron otras preguntas,¿dónde vives?..., bien, le dije y salí del cuarto.

martes, 18 de diciembre de 2007






En el cuarto de la casa de Tampico. Está casi despejado: solo el ropero y una mesita. Me miro en la luna. Tengo todavía la amarga sensación de una derrota, pero al mismo tiempo me alegro por mi hermana, quien entra en ese momento irradiando contento por sus proyectos logrados, clases, deporte ( me dice que está entrenando a un equipo de basket, y la imagen de una cancha con los jugadores en plena práctica me emociona) teatro...



Luego nos encontramos en el departamento de enfrente; Carmen nos acompaña. Algo nos queda claro, y es que ante la amenaza de inundación tenemos que adquirir víveresNo recuerdo cómo de pronto estamos en la camioneta de un muchacho. Él es atractivo, pero hay algo que no me late, y es que es, ¿vanidoso?, ¿engreído?, en el camino intento descifrarlo. Vira la camioneta y se mete en un gran salón botanero. Baja sin mirarnos, y se dirige a la barra pavoneando su guapura ante los hombres del lugar; es una lástima, me digo.

domingo, 9 de diciembre de 2007




Camino por una calle empedrada, a mi lado una mujer me pregunta si ya compré las flores, y le digo que sí, y se las muestro. Son flores moradas, y ella me dice como se llaman; las miro de nuevo y el nombre me parece muy extraño, ajeno a ellas. Luego, tomamos rumbos diferentes. Entro a un lugar donde se desarrolla una especie de mitin; hay una fila para llegar a una mesa directiva, titubeo para formarme, finalmente lo hago y para mi buena suerte, la fila marcha rápido. Cuando llego ante los directivos, me hacen cuestionamientos...

lunes, 1 de octubre de 2007

SUEÑO DEL 1 DE OCTUBRE DE 2007


Empezó con una plática. Una compañera me decía que le dolía dejar atrás ciertas cosas, yo conocía muy bien ese sentimiento pero prefería por lo mismo no hablar de ello en ese momento; sólo asentía. Junto a mí estaba mi hermano Jesús. Esperábamos a la vuelta del recodo el paso del tren. El cielo estaba despejado. Cuando vimos asomarse el tren, mi hermano me dijo que tuviera cuidado al trepar, pues no paraba: era un tren tipo piojito turístico que recorre las calles céntricas de la ciudad. Nos apeamos fácilmente. Me tocó compartir el mueble con una joven que me parecía conocida, le pregunté a dónde iba y me contestó que a la Ciudad de México, estudiaría arquitectura, ya estaba cansada del calor de Tampico y me describió el cuarto donde estudiaba y coincidió que era el cuarto de la casa donde yo también había estudiado mi prepa y universidad y le describí los detalles de la casa para que no quedara duda alguna. Miré su perfil que avistaba el horizonte, me quedé con esa imagen de libertad, de un camino por recorrer, me pregunté si ella estaría consciente de esto y lo disfrutaba o estaría atosigada por su presente, lo cual sería una pena, pero mejor me quedé callada. Por mi parte, desconocía mi destino.

sábado, 1 de septiembre de 2007


Estaba tumbada en la alfombra de la sala de mi tía Soco viendo televisión cuando de buenas a primeras unos cinco niños-jovencitos irrumpieron por la puerta de enfrente. Me incorporé rápidamente: había algo en sus miradas y en su avance silencioso que denotaban amenaza . Iba a preguntar qué se les ofrecía, pero uno de ellos me empujó contra la pared alzándome en vilo. No pude sino lanzar golpes que no le hacían daño, sintiendo por el contrario un dolor grave en mi costado derecho.
*Toda la escena la vi desarrollarse desde un punto alto de la esquina de la sala, exceptuando cuando estuve en vilo, ahí el punto de enfoque fue mi mirada.

domingo, 26 de agosto de 2007

SUEÑO DEL DOMINGO 26 DE AGOSTO


Bajé de un taxi en una cuadra cercana al centro de no sé qué ciudad; quizá Tampico. En la esquina vi al señor M., de Xalapa. Me acerqué a saludarlo y me enseñó un curso de inglés que llevaba de regalo a sus hijos. Eran discos de 33 revoluciones. Me guardé de decirle que por qué había comprado eso en lugar de discos compactos; se veía tan contento por su compra, hasta me invitó a comer a su casa, cerca de ahí, y presentarme a su familia. No pude negarme. Cuál sería mi sorpresa cuando al abrirnos la puerta su esposa invitándome a pasar, vi su atuendo y peinado retro acorde a todos los objetos de la sala, entre ellos una consola nueva. Mientras los niños abrían el paquete del curso, pensé que o bien esa familia rechazaba tajantemente la nueva tecnología prefiriendo vivir como en décadas pasadas o estaban viviendo el presente de una época donde yo había llegado por error o desfase. Y me contemplé en ese extraño ambiente sintiendo vértigo.

He estado pasando a word los sueños de 2020, como los tengo anotados en tableta, hojas sueltas y en cuadernos regados, tras estos meses de e...