jueves, 20 de noviembre de 2008

Desde el camión, mi tío Germán, disgustado -no sé si con mi hermano-, trataba de decirme algo, pero no le entendía nada.

lunes, 3 de noviembre de 2008


Llevé un cuento a publicar. No recuerdo quien me atendía en la editorial. Mientras platicaba con él, vi pasar al fondo a W. Ambos quedamos intrigados. Cuando salí, W. estaba sentado junto a una larga mesa de oficina. No sé cómo lo obtuvo, pero tenía un texto mío entre sus manos. Lo que sentía hacia ese hombre era una mezcla de admiración y decepción, por lo que el trato con su persona siempre se me había dificultado. Le expresé mi admiración por un texto que recientemente le habían publicado. Era poseedor de un inmenso don para escribir, y él lo sabía. Me indicó que me sentara. Del cuento me dijo que era bueno, pero pedante. ¿En qué le es pedante?, inquirí, ¿será por lo que está escrito en esta parte?, y le señalé un párrafo. No, dijo él, no es eso. Y entonces escuché con interés su crítica hasta que, como en otras ocasiones, de un momento a otro saltó del plano literario al personal bombardéandome con preguntas incómodas. No objeté nada cuando a esas alturas ya habría puesto de por medio barricadas y disparado con igual saña respuestas contraatacándole. Él se dio cuenta de ello y aprovechó para tantear más terreno. Vestía falda –cosa rarísima- y él colocó su mano sobre mi pierna y las yemas de sus dedos toquetearon mi piel. Lo miré a los ojos; sostuvimos nuestras miradas unos instantes. Acto seguido me levanté y salí de ese lugar.

lunes, 6 de octubre de 2008

En la clase de derecho, en plaza abierta, estaba tomando apuntes de lo que decía el catedrático, pero me dieron ganas de ir al baño, dejé mi libreta en el asiento y me levanté. Al regresar, ya todos se estaban incorporando, la clase había terminado. No sabía si se había dejado tarea; no conocía a ninguno de los que estaban presentes y me entró angustia. Camino a casa, en un patio, vi a una muchacha que había sido compañera de mi hermana, y con esa confianza le pregunté si teníamos tarea. Muy a su pesar me dijo que esperara, y entró a su casa. Miré alrededor, un hombre estaba en la esquina del patio, estaba en silla de ruedas. Pensé que quizá era el esposo. La muchacha salió con la libreta. No le gustó para nada que yo invadiera su intimidad. Anoté la tarea, di las gracias y me fui.-------------------------------------------------------------------------------------------------En otro día de clase, me veo platicando con un compañero. Un rubio. El interés era mutuo. Al final, entre la gente vi a mi mamá, y me fui con ella.-------------------------------------------------------------------------------------------------El motor se detuvo por la Avenida Hidalgo, antes de tomar la calle que lleva a Colonias. Me bajé y le di un empujón, pero un coche que lo choca por detrás. Yo pude librar el accidente, pero vi a mi carro, no sé cómo, dar una giro hacia el carril contrario, bajar desenfrenadamente la calle inclinada* hasta estamparse contra otro vehículo que atravesaba ese momento la Avenida Hidalgo, en dirección de Chedrahui rumbo a la calle Estrella.Me vi entonces en el cementerio frente a un sepulcro. A un lado, me llamó la atención una planta. Era muy hermosa, parecía que sus ramas eran de cristal, de un cristal color verde limón. Y había entre éstas dos hojas de papel dobladas. Eran dos mensajes para el difunto. Uno era corto y decía: Tu muñón está contigo. Y en el otro, maldecían al que le había ocasionado la muerte.
*Al contrario; es una pequeña cuesta.

miércoles, 10 de septiembre de 2008

El ambiente en la oficina estaba normal hasta que L vino a decirnos a R y a mí que alguien había tomado una tarjeta; se veía preocupado. Luego enteré a S y R lo supo. Me levanto y entonces comienzo a hablarles a los que están en sus escritorios; son como unos seis trabajadores; hay un ventanal al fondo. Alguien me dice que la secretaria no le echa ganas a su trabajo, por qué entonces él iba a trabajar doble. Lo que hagas o no, le dije, va a repercutir siempre en los demás. Me dirigí a la secre, y le pregunté qué tenía que comprarle a su hija, me respondió algo, me volví al otro y le dije: ya ves, si tú trabajas bien ella va a poder comprarle eso a su hija, y si ella hace lo que le corresponde, tú vas a obtener lo tuyo. Todo es trabajo de equipo. Así que me gustaría que decidieran cómo van a trabajar a partir de ahora, de manera programada o dejándose llevar...

sábado, 6 de septiembre de 2008


Día en que unas compañeras y yo fuimos a un centro de diversiones. Había playas artificiales, discotecas... En la noche no quise meterme a la playa. En un cuarto de hotel una de nosotras cayó enferma y se revolvía entre las sabanas. Miré los negros cabellos humedecidos sobre su rostro.





En una vagoneta iba con O y S. Mientras O manejaba y charlaba con S, inspeccioné que en la lámpara no hubiera grabadoras, y anduve revolviendo ropa en las maletas hasta que un oficial de tránsito nos detuvo. Bajamos el equipo completo de volibol y rodeándolo le dijimos que nuestro destino era el gimnasio y que en el interior sólo había ropa deportiva, balones y la red. No insistió más y nos dejó ir.

viernes, 15 de agosto de 2008

Alrededor del muelle, JC chapoteaba en la laguna, cuando vimos que un cocodrilo se le fue encima y lo mordisqueó. Rescatamos enseguida a JC, y por fortuna, su herida en el brazo no era de gravedad; él estaba, incluso, sonriente.

jueves, 7 de agosto de 2008

En la calle Garizurieta, en Alamo, se estaba realizando el rodaje de una película. Observé cómo los actores se relacionaban con los dueños de las casas, las cuales eran parte del escenario ( por la altura del Sanatorio del Dr. Ríos , la casa de los Barragán y de un hotel.) Me causó sorpresa la existencia de piscinas en los patios: todo era festivo, el día, los colores, el buen humor… Curiosamente, las tomas de los actores eran siempre mostrándolos a la orilla de de una piscina, pues estaba vacía.
Por último, se veía cómo la calle estaba inundada.
Emerjo de las aguas de un río desconocido, pero la situación no es benigna, de repente algo se trastoca.


(Fue la sensación; las circunstancias se me perdieron)

miércoles, 16 de julio de 2008


Llegó el viento del norte. Salí al patio de esa casa desconocida, cerré mis ojos y levantando las manos recibí el baño de aire. Pero en un instante la atmósfera cambió. La gente corrió a encerrarse en sus casas. La nuestra era de madera; no resistiría los embates del viento.

He estado pasando a word los sueños de 2020, como los tengo anotados en tableta, hojas sueltas y en cuadernos regados, tras estos meses de e...