domingo, 30 de marzo de 2008

Al intentar hacer el amor con J., varias cosas nos lo impidieron. Estábamos en un cuarto de la casa de mis tías, en Álamo, y no había puerta; un pariente nos dijo que mínimo, pusiéramos una cortina. Mientras tanto, subí las escaleras y al paso me llamó la atención un libro. Lo abrí y entre sus páginas había una carta con extensión de una cuartilla. Pensé, por el estilo, que el autor era Parra, pero no, al final de la carta no había signante. Regresé de nuevo a la cama y le pregunté a J. si era de él la carta, me dijo que sí. Al siguiente instante ya estábamos en la misma cama pero en una banqueta x de Xalapa, casi podría afirmar que en una de esas banquetas irregulares de Circunvalación; por cierto, teníamos ya cobijas. J. hablaba en la carta de un viaje a Veracruz, y le pregunté por éste. Además, le dije que en el comienzo del segundo párrafo algo no funcionaba. Y al otro instante, nos encontramos en una calle no pavimentada, donde una niña nos ofrecía cheetos, y nosotros le ofrecíamos papitas. La niña no estaba sola, en la esquina de la cuadra, la abuela no la perdía de vista.




Frente a mí un alto y extenso puente se erguía; sufro de vértigo, pero tenía que cruzarlo. El puente era de hojas metálicas. Casi a la mitad del puente me topé con dos jovencitas. Se rieron de mí, pues iba de plano a gatas, como cuando subo las escalinatas de las pirámides. Me detuve a platicar un rato con ellas; y aunque trataba de no mirar en esa dirección, fue en vano, en varias ocasiones mi mirada se sumió en ese enorme hueco que había en un extremo: faltaba una hoja metálica. Dije adiós a las jovencitas y miré el final del puente, mi meta, mi más allá.

jueves, 6 de marzo de 2008

SUEÑO DEL 06 DE ABRIL DE 2008. MAÑANA










En Alamo, de visita en casa de Malena. En las paredes de la sala hay cuadros con motivos infantiles, y sucede en un momento en que me dejan sola, que las caricaturas salen de sus cuadros para meterse en otros. No digo nada. Pero cuando voy al baño y algo o alguien me desplaza con todo y taza hasta la sala, sorprendo a Malena y a las niñas. Aun después de contarle lo sucedido, mi hermana se muestra escéptica. Bedil echa un vistazo a los cuadros.




Un licenciado me aborda en Garizurieta y me presenta a un grupo de jóvenes abogados que se incorporan a su despacho. Por lo que dice, yo soy su mano derecha; mientras tanto, no deja de ser incómodo el escrutinio de los jóvenes. Nos encaminamos a la casa de Malena. Me inquieta saber que soy litigante. En un cuarto a modo de despacho, el licenciado escribe algo en el pizarrón, y en otro instante ya es una mujer la que está terminando de escribir la palabra "adrede", que sirve como pretexto para cantar una canción que la incluya. La mujer tiene una linda voz.
*Antes, hubo otros sueños; queda una sensación como la de haber volado. Pero no me quedé con ninguna imagen.



























sábado, 1 de marzo de 2008

SUEÑO DEL 27 DE FEBRERO DE 2008


Una compañera y yo teníamos que viajar a Puebla o a una ciudad cercana. Yo le dije que fuéramos a la central de autobuses, pero ella propuso mejor viajar en avión, pues teníamos que llegar lo más pronto posible. Así que nos dirigimos al aeropuerto. Era una línea económica. Hubo un contratiempo. Ya estando en el avión esperamos otro rato más. Había una alfombra color caqui con migajas de galletas "arcoiris".

sábado, 12 de enero de 2008


En la casa de Alamo estábamos conviviendo. Malena y Bedil estaban con las niñas en la planta baja con mi mamá y los niños, pero entre todo el bullicio reparé de pronto en la presencia de un extraño, quien estaba en el cuarto de arriba, sentado en una de las camas individuales platicando con Carlos. Era un hombre de unos 40 años, algo rellenito y de rostro afable, que miraba su entorno con un aire incómodo o más bien como de aquel que quiere absorber toda la información para acoplarse más rápido a sus circunstancias. ¿Y tú quién eres?, le pregunté. "El novio de tu hermana", me respondió.Y siguieron otras preguntas,¿dónde vives?..., bien, le dije y salí del cuarto.

martes, 18 de diciembre de 2007






En el cuarto de la casa de Tampico. Está casi despejado: solo el ropero y una mesita. Me miro en la luna. Tengo todavía la amarga sensación de una derrota, pero al mismo tiempo me alegro por mi hermana, quien entra en ese momento irradiando contento por sus proyectos logrados, clases, deporte ( me dice que está entrenando a un equipo de basket, y la imagen de una cancha con los jugadores en plena práctica me emociona) teatro...



Luego nos encontramos en el departamento de enfrente; Carmen nos acompaña. Algo nos queda claro, y es que ante la amenaza de inundación tenemos que adquirir víveresNo recuerdo cómo de pronto estamos en la camioneta de un muchacho. Él es atractivo, pero hay algo que no me late, y es que es, ¿vanidoso?, ¿engreído?, en el camino intento descifrarlo. Vira la camioneta y se mete en un gran salón botanero. Baja sin mirarnos, y se dirige a la barra pavoneando su guapura ante los hombres del lugar; es una lástima, me digo.

domingo, 9 de diciembre de 2007




Camino por una calle empedrada, a mi lado una mujer me pregunta si ya compré las flores, y le digo que sí, y se las muestro. Son flores moradas, y ella me dice como se llaman; las miro de nuevo y el nombre me parece muy extraño, ajeno a ellas. Luego, tomamos rumbos diferentes. Entro a un lugar donde se desarrolla una especie de mitin; hay una fila para llegar a una mesa directiva, titubeo para formarme, finalmente lo hago y para mi buena suerte, la fila marcha rápido. Cuando llego ante los directivos, me hacen cuestionamientos...

lunes, 1 de octubre de 2007

SUEÑO DEL 1 DE OCTUBRE DE 2007


Empezó con una plática. Una compañera me decía que le dolía dejar atrás ciertas cosas, yo conocía muy bien ese sentimiento pero prefería por lo mismo no hablar de ello en ese momento; sólo asentía. Junto a mí estaba mi hermano Jesús. Esperábamos a la vuelta del recodo el paso del tren. El cielo estaba despejado. Cuando vimos asomarse el tren, mi hermano me dijo que tuviera cuidado al trepar, pues no paraba: era un tren tipo piojito turístico que recorre las calles céntricas de la ciudad. Nos apeamos fácilmente. Me tocó compartir el mueble con una joven que me parecía conocida, le pregunté a dónde iba y me contestó que a la Ciudad de México, estudiaría arquitectura, ya estaba cansada del calor de Tampico y me describió el cuarto donde estudiaba y coincidió que era el cuarto de la casa donde yo también había estudiado mi prepa y universidad y le describí los detalles de la casa para que no quedara duda alguna. Miré su perfil que avistaba el horizonte, me quedé con esa imagen de libertad, de un camino por recorrer, me pregunté si ella estaría consciente de esto y lo disfrutaba o estaría atosigada por su presente, lo cual sería una pena, pero mejor me quedé callada. Por mi parte, desconocía mi destino.

sábado, 1 de septiembre de 2007


Estaba tumbada en la alfombra de la sala de mi tía Soco viendo televisión cuando de buenas a primeras unos cinco niños-jovencitos irrumpieron por la puerta de enfrente. Me incorporé rápidamente: había algo en sus miradas y en su avance silencioso que denotaban amenaza . Iba a preguntar qué se les ofrecía, pero uno de ellos me empujó contra la pared alzándome en vilo. No pude sino lanzar golpes que no le hacían daño, sintiendo por el contrario un dolor grave en mi costado derecho.
*Toda la escena la vi desarrollarse desde un punto alto de la esquina de la sala, exceptuando cuando estuve en vilo, ahí el punto de enfoque fue mi mirada.

domingo, 26 de agosto de 2007

SUEÑO DEL DOMINGO 26 DE AGOSTO


Bajé de un taxi en una cuadra cercana al centro de no sé qué ciudad; quizá Tampico. En la esquina vi al señor M., de Xalapa. Me acerqué a saludarlo y me enseñó un curso de inglés que llevaba de regalo a sus hijos. Eran discos de 33 revoluciones. Me guardé de decirle que por qué había comprado eso en lugar de discos compactos; se veía tan contento por su compra, hasta me invitó a comer a su casa, cerca de ahí, y presentarme a su familia. No pude negarme. Cuál sería mi sorpresa cuando al abrirnos la puerta su esposa invitándome a pasar, vi su atuendo y peinado retro acorde a todos los objetos de la sala, entre ellos una consola nueva. Mientras los niños abrían el paquete del curso, pensé que o bien esa familia rechazaba tajantemente la nueva tecnología prefiriendo vivir como en décadas pasadas o estaban viviendo el presente de una época donde yo había llegado por error o desfase. Y me contemplé en ese extraño ambiente sintiendo vértigo.

domingo, 1 de julio de 2007

En un hotel de innumerables pasillos de color beige, y en un cuarto x, mi hermano J. contrajo un virus ymurió intempestivamente. Los dueños del hotel se negaron a hacer público el hecho, para ellos él lo había contraído en otra parte.
Entré a un Harmon Hall para buscar un libro, no sabía cuál, hasta que una señora que andaba entre los estantes dijo que buscaba a un autor x norteamericano, su apellido constaba de tres o cuatro letras; para abreviar mi estancia, fui hasta un módulo donde una señora atendía, me presenté y le dije que si tenían tal libro. La señora me mostró una hoja que contenía un listado de quehaceres y me preguntó el orden de prioridad que ella había marcado, como no le respondí, ella me dijo que regresara más tarde pues tenía cosas más importantes que atender. No dije nada y seguí buscando inútilmente. Salí.
Una amiga nos invitó a mi mamá y a mí a comer en un restaurante de Elena Poniatowska. Había gente esperando afuera, hasta que Elena salió y pidió disculpas por no poder atendernos, pues había preparado una comida para los del patronato. Nuestra amiga nos dijo que volviéramos luego a un desayuno, y en lo que ella y mi mamá se adelantaban, yo subí las escalinatas y entré al restaurante, en el recibidor había venta de vestidos de noche del patronato, a un costado, en un cuarto hasta el fondo, había una exposición pictórica. Ahí, el pesado de Adal Ramones le hacía una entrevista a Elena. Me retiré. Pero ya no vi a mi mamá. Caminé varias cuadras hasta topar con unas calles de terracería. Entonces sonó el claxon de un coche: eran unas conocidas. Subí. Ahí estaba C. Alguien leía una revista de modas. Cuando pasamos por el Harmon, le comenté a C. la anécdota. Luego ella y yo recorrimos los pasillos del hotel y vimos que los dueños habían clausurado el cuarto de J.

jueves, 31 de mayo de 2007

A mediodía dos equipos de voli nos encontrábamos a la vuelta de un gimnasio. Nuestro entrenador, J, nos dijo a una compañera y a mí que jugáramos con el otro equipo; sentimos malestar, pues nos dejaban de lado. Finalmente, nos unimos a éste. Era de noche cuando nos adentramos a una especie de institución cristiana. En uno de sus tantos cuartos un hombre exorcisaba, casi me tropiezo con éste. No nos dijeron nada por andar curioseando y recorrimos otro donde ofrecían hostias. En uno había parroquianos. Me senté a la barra y miré a mi alrededor. Una mujer de vestir bohemio cantaba. Cuando al terminar, a mi vez quise también cantar, adivinándolo ella se adelantó a cantar otra sin que los demás lo notaran. Salimos de ahí y nos apeamos del autobús. Me tocó sentarme a lado de Angelina Jolie. Sus rasgos armónicos podían llenarle a uno los ojos. Platicamos durante el viaje y le dije que en verdad era hermosa por fuera, pero no sabía si por dentro. Ella sólo sonrió. Cuando nos bajamos del autobús dijo que en su próxima película saldría en traje de baño e iba a ceñirse la cintura con un cinto y me mostró cómo. Sólo sonreí. Una pareja nos salió al paso y quisieron meternos a la fuerza a un camión pero logramos escaparnos. Una joven de serio semblante no tuvo tanta suerte, le hicieron daño y escaparon. Nos refugiamos en un hotel donde llegó Tom Selleck, como en sus mejores tiempos. Era uno de los policías que había acudido a protegernos, pero cargaba una santa flojera que no podía con ella. Le gritamos que en el patio del hotel estaba el delincuente, y antes de que Tom pudiese reaccionar el otro ya estaba disparándonos. Nos lanzamos hacia uno de los cuartos mientras Tom lo enfrentaba con su magnum.

He estado pasando a word los sueños de 2020, como los tengo anotados en tableta, hojas sueltas y en cuadernos regados, tras estos meses de e...